miércoles, 24 de octubre de 2012

12 OCTUBRE DE 1973, EN LA PLAZA PERON DIJO

Compañeros: hay circunstancias en
la vida de los hombres en las cuales uno se siente muy vecino a la Providencia.
Para mí, esas circunstancias se presentan cuando tengo la
inmensa satisfacción de contemplar al pueblo. Y a esta inmensa satisfacción va unida la tremenda responsabilidad que representa
el servir digna y lealmente a ese
pueblo.
Por ello, para mí la presente circunstancia en que estoy frente a ese pueblo, que siento tan profundamente en mi corazón,
es un acicate para dedicarle hasta el último. aliento para servirle, y pedirle que me ayude; para pedirle a ese pueblo que me ayude a defender esa responsabilidad manteniéndose en paz, unido y solidario, cumpliendo cada argentino la misión que recibirá para la grandeza de la Patria y la felicidad del pueblo.
Si yo hubiera pensado
solamente en mi capacidad de realización, no habría aceptado esta responsabilidad. Pero cuento con lo que el pueblo argentino ha de poder realizar en esta Patria que todo lo merece, y por la cual cada uno de nosotros está obligado ante . el destino a trabajar, precisamente, día y noche, para resolver los problemas generales.

Es
precisamente esa profunda fe que tengo en el pueblo de la Patria la que me ha impulsado a aceptar la responsabilidad
de conducir al país. Y en
ello espero que todos los argentinos, de cualquier matiz político que sean, comprendan que en la paz que podamos mantener y en el trabajo fecundo que debemos realizar, está precisamente ese destino que tenemos
la obligación de defender.
Por eso a todos los argentinos, y especialmente a los pe
ronistas, les exhorto a que pongamos desde mañana mismo toda nuestra actividad al servicio de la reconstrucción de nuestra
Patria, para que desaparezcan las necesidades primarias que to
davía pueden observarse a lo largo y a lo ancho de ella.
Cada
uno de nosotros tendremos en el futuro un trozo de responsabilidad si esas tareas no se realizan. Y o y el Gobierno
 hemos de
poner todo nuestro empeño, pero necesitamos
que el
pueblo argentino ponga el suyo, porque nadie hoy puede
gobernar el
mundo sin el concurso organizado de los pueblos.
Compañeros:
finalmente quiero dedicar algunas palabras
a nuestra juventud.
A esa juventud, que es nuestra esperanza, quiero que le
llegue
nuestro más profundo cariño, junto con la exhortación
más sincera de que trabaje
y se capacite. Porque los jóvenes
serán los artífices del
destino con que soñamos. A ellos hemos
de entregarles nuestras banderas,
convencidos de que por sus
valores morales han de llevarlas al triunfo para la grandeza de
la Patria y la felicidad de nuestro pueblo.
Finalmente, quiero decirles que
durante·este gobierno que
hoy se
inaugura, y siguiendo la vieja costumbre peronista, los
días primero de mayo
de cada año he de presentarme en este
mismo lugar para preguntarle
al pueblo aquí reunido si está
conforme con el gobierno que
realizamos.
Les agradezco a todos
los compañeros que han venido
hasta esta plaza, histórica para
nosotros, a ofrecerme la inmensa
 satisfacción de su presencia. Pueden estar persuadidos de
que para mí no existe una satisfacción y
una gloria mayor que contemplar la cara de este pueblo que es lo único que labra
la grandeza de la Patria.
Y ahora, como ha sido siempre usual en nuestros tiempos
 les pido a todos una desconcentración tranquila y en orden,
llevando
el recuerdo de un primer acto en esta plaza, que será
el
comienzo de muchos otros en los que tendré la mmensasatisfacción de tomar contacto efectivo con el pueblo.
gb

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